SOBRE DOÑA BÁRBARA
La sincronía entre dos mundos radicalmente opuestos se logra en la obra de Rómulo Gallegos, escritor venezolano, Doña Bárbara(1). Ésta busca la unificación de los valores intelectuales y barbáricos; la ciudad y el llano se compaginan y establecen una unión idónea para construir lo que sería una literatura regionalista.
La vista del llano y sus alrededores la proporciona el narrador, mientras que los monólogos internos de los personajes conceden una perspectiva más certera de lo que es la vida de la barbarie. Este último término lo emplea el narrador para hacer un contraste entre los dos mundos que se unirán a partir de un hombre (personaje) en la novela: Santos Luzardo.
Dicho personaje, a pesar de que la novela se llama Doña Bárbara, es el protagonista de la novela; su presencia es la desembocadura de los conflictos de todos los habitantes de la antigua Altamira. Él simbolizará la esperanza y civilización del llano araucano; sin embargo, también sufrirá transformaciones como todo lo que llega a la llanura venezolana. Lorenzo Barquero, otro personaje consumido por la devoradora de hombres, afirma: “Tú también eres una mentira que se desvanecerá pronto. Esta tierra no perdona. Tú también has oído de la devoradora de hombres”(2). Al principio del texto este apelativo es atribuido a Doña Bárbara, mujer varonil y cacique del llano araucano; empero, al terminar la novela se observa que esta denotación es dado a la tierra que consume a la ideas civilizadoras de los hombres, a las ideas rústicas de sus habitantes y a las leyes naturales del lugar: “Fue la rebelión de la llanura, la obra del indómito viento de la tierra ilimite contra la innovación civilizadora”(3).
Así como hay personajes que circundan en estos dos extremos, también hay otros que — a lo largo de la novela —se desarrollan y encuentran un equilibrio entre estos dos mundos. Uno de ellos es el capataz Antonio que al principio de la novela es descrito como un hombre de campo con principios arraigados en cuanto a la ley del llano; mas, con el transcurso de los acontecimientos él es uno de los primeros en darse cuenta que la violencia y los exabruptos no son los medios para la mejora de su lugar de origen.
Asimismo, se encuentra Marisela. Ella es la clara personificación de la lealtad, el progreso y el derrumbamiento de la superstición que coacciona en el llano. Este fanatismo es abatido mediante el raciocinio, aunque también es muestra de la ingenuidad e inocencia de la llanura.
La novela es un grito curativo contra los prejuicios y las ideas del buen vivir. Grita y sanciona a quienes piensan que para ser hombre civilizado se tiene que vivir en algún lugar determinado. Da una bocanada de júbilo a la unificación de valores y al derrumbamiento de la tiranía, el caciquismo, al racismo y a toda discriminación. Prevalece la idea de que los extremos son desfavorecedores y que la lucha por encontrar un punto medio es el principio de la verdadera civilización.
(1) Rómulo Gallegos. Doña Bárbara. Editorial Porrua, 12° edición, México, D.F. 1997.
(3) Ibíd., p. 142.

No hay comentarios:
Publicar un comentario